martes, 5 de febrero de 2013

HAKUNA MATATA: Cómo ser una persona feliz, a pesar de tus momentos de infelicidad. Por Héctor Williams Zorrilla *(Un tema central en mi nuevo libro “Recetas para Sanar tu Corazón: Principios simples para vivir la vida” en amazon.com) El término Hakuna matata, una frase de la tribus Swahili, en el África, fue popularizada mundialmente por la película “The Lion King”. Literalmente significa, no te preocupes innecesariamente o antes de tiempo, a pesar de tus problemas presentes. La frase enfatiza enfocarse a vivir en el ahora, porque “cada día tiene sus propios afanes” en la expresión del Señor Jesucristo en los Evangelios. Practicamos hakuna matata, cuando estamos conscientes de que solamente podemos vivir nuestra existencia diaria en el ahora, no en el pasado ni en el futuro. Y utilizamos todas nuestras energías en el presente, para crear exactamente la vida que deseamos y merecemos en el futuro. El único tiempo verbal que la vida conoce es el presente, el ahora. Y vivir sabia e inteligentemente en el ahora es uno de nuestros grandes retos humanos. Todo lo que hacemos los seres humanos lo realizamos en la “búsqueda” de la “felicidad”. El concepto “felicidad” es bastante escurridizo y parabólico. Los símbolos de la felicidad contienen infinitos colores y matices. Cada ser humano “busca su felicidad” siguiendo sus propios paradigmas, ideas, creencias, valores, preferencias, percepciones y habilidades. Unos son “felices” casándose, otros siendo solteros para toda la vida, algunos formando familias, otros disfrutando de los placeres de los sentidos físicos, o siendo célibes, dedicándose al arte, a la política, a la enseñanza, a viajar a lugares distintos y fabulosos, a escribir libros, a la actuación de películas u obras teatrales, a ser famoso (a), a vivir una vida simple y sencilla. La expresión poética “caminante no hay caminos, se hace caminos al andar” se aplica claramente al concepto de la “felicidad”, y a las maneras cómo los seres humanos la expresamos en nuestro diario vivir. Uno de los grandes dilemas y complejidades de la “felicidad” es que aprendemos y pretendemos “buscarla y descubrirla” fuera de nosotros mismos. Parte de esta misma complejidad es la de poseer y expresar una identidad sana, robusta y positiva. Hay una porción de la identidad que se encuentra fuera de nosotros, en los modelos que recibimos durante el desarrollo temprano de la vida. Pero la mayor parte de nuestra identidad la llevamos dentro de nosotros, y tenemos que sacarla hacia afuera, fortalecerla, enriquecerla, y hacerla nuestro preciado tesoro durante todo el proceso de la vida. Uno de los axiomas verídicos de la “felicidad” es el siguiente: No hay caminos hacia la felicidad, la felicidad es el camino. La “felicidad” ni se encuentra ni se compra. Tampoco se regala ni se presta. Nada ni nadie fuera de nosotros tiene el poder de darnos, regalarnos, vendernos, o prestarnos la “felicidad”. Y ello incluye a esposos (as), novios (as), padres, hijos, amantes, el dinero per se, la fama, el prestigio y la fama. Es absolutamente imposible que algo o alguien fuera de nosotros nos pueda hacer felices. Millones de seres humanos elegimos ese camino en la “búsqueda de nuestra felicidad”, para descubrir tarde o temprano, que elegimos el camino equivocado. Podemos pretender ser felices de esa manera, pero será una “felicidad” prestada o comprada a crédito y nunca pagada totalmente. Y más temprano que tarde, los “castillos de esas felicidades” se derrumban dejándonos en los mismos lugares que nos encontrábamos antes de que “nos hicieran felices a medias”. Las “felicidades a medias” no aguantan el crisol meridiano del tiempo. No hay caminos que conduzcan hacia la felicidad, la felicidad misma es el camino. Si yo no soy feliz por mí mismo, nadie puede hacerme feliz o darme felicidad. Y si soy feliz, lo cual es algo visible para todos, no puedo regalarle o venderle ni prestarle mi felicidad a ninguno ser humano. Cuando nos enamoramos de alguien, pretendemos que hemos encontrado nuestra felicidad en la persona de la que nos enamoramos. Muy pronto descubrimos que al seguir este camino, solamente hemos seguido una ilusión, una fantasía provocada por la estimulación de la dopamina a nuestros cerebros. Y cuando los niveles de dopamina se nivelan, regresamos al punto crítico: si somos felices por nosotros mismos, desde dentro, sencillamente somos felices, enamorados o no, con un “gran amor” a nuestro lado, o no. Por lo contrario, si somos infelices, regresamos a nuestros lugares y espacios de infelicidad, tan pronto la dopamina se nivela en nuestros cerebros. La felicidad es el camino. Y cuando somos felices, todos saben que lo somos. Cuando somos infelices, aunque pretendamos lo contrario, todos saben que lo somos. Ambas, la felicidad y la infelicidad, son energías poderosas y contagiantes. Recordemos la ley de la atracción: las energías similares se atraen mutuamente, las energías diferentes se repelen mutuamente. Las personas realmente felices, desde dentro de ellas mismas, generalmente atraen personas felices a sus círculos amorosos, de amistades, de negocios y de la vida en general. Lo mismo sucede a las personas infelices, porque “Dios los cría y el diablo los junta”. Las personas realmente felices no necesitan a alguien o algo que les traiga la felicidad. Las personas infelices malgastan una gran porción de sus recursos “buscando a alguien o algo que los haga felices”. Estas personas infelices lo único que “encuentran” es a otras personas infelices que “pretenden ser felices”, en la “búsqueda de la verdadera felicidad”. Yo sé que los lectores conocen muchos “infiernos” producidos por estas dos clases de personas en todos los predios de las interacciones humanas, particularmente las del romance, la familia, la amistad, los negocios, la política, etc. HAKUNA MATATA. Tu verdadera felicidad está dentro de ti mismo (a). Tu tarea es encontrarla no fuera de ti, sino dentro, en los espacios emocionales, sicológicos, intelectuales, socio-culturales y espirituales de tu ser más íntimo y preciado. Una forma en que puedes fortalecer y reforzar tu propia felicidad, es practicando diariamente HAKUNA MATATA. Tienes que construir tus propios espacios emocionales, intelectuales, sicológicos, socio-culturales, espirituales y ambientales donde puedas practicar HAKUNA MATATA en tu vida diaria. Es una forma de aumentar tu felicidad desde dentro de ti. HAKUNA MATATA. *Puedes leer mis libros en amazon.com, Barnes & Noble, Kobo en cualquier parte del mundo: http://www.amazon.com/Recetas-para-Sanar-Corazon-ebook/dp/B009BW6SV8/ref=sr_1_5?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1352723599&sr=1-5&keywords=hector+williams+zorrilla

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